Nada en nuestra vida es accidental. Dios se preocupa incluso por los menos detalles de nuestra vida.
No somos indiferentes a su infinito amor y misericordia; no estamos solos en el mundo, pues nos ama demasiado.
Cada momento nos tiene en mente y nos protege… Debemos entender esto y no temerle a nada.
Descubre más de Misión San Jorge
Suscríbete para recibir las últimas entradas en tu correo electrónico.